viernes, 28 de agosto de 2015

Propuesta de proyecto de formación y consolidación de equipos (Consejos parroquiales de vida económica) de animadores para la vida económica en la Arquidiócesis de Bogotá.

Objetivo.

El objetivo de este proyecto es el de contribuir desde la inquietud por Jesucristo al encuentro vivencial con El y a su proyecto de Reino, en la experiencia de vida comunitaria, conduciendo esto, al compromiso social de los discípulos mediante un trabajo evangelizador orgánico, con un estilo renovado de presencia, aspirando a la santidad, para responder de manera efectiva a las situaciones de pobreza y desigualdad a través de del compartir generoso y fraterno de los bienes, pasando de una mentalidad de lo mío a lo nuestro.

Problema relevante, núcleo y propósito.

Problema relevante: Deficiente visibilización de las acciones económicas que inciden en la comunidad parroquial y otras territorialidades de la Arquidiócesis de Bogotá.

Núcleo problemático:
Debilidad de la adhesión a Jesucristo y a su proyecto de Reino y a la vivencia comunitaria que este conduce.
Esto conduce a:
Falta de presencia activa de la Iglesia en la búsqueda de la justicia social por la desarticulación de la acción evangelizadora y la falta de renovación de los animadores de la evangelización.

Propósito de acción:
Encuentro vivencial con Jesucristo y su proyecto del Reino en la comunidad eclesial.
Esto conduce a:
El compromiso social de los discípulos mediante un trabajo evangelizador orgánico, con un estilo renovado de presencia aspirando a la santidad.

Dimensiones procesuales

Este proyecto se apoya en tres dimensiones procesuales que son:
1.         La espiritualidad como raíz del desarrollo humano integral.
El objetivo de esta dimensión es el de brindar elementos de cimentación y soporte para la edificación constante y trasparente de la identidad personal, dando sentido a la vida, buscando que ella sea, transformadora, liberadora y propositiva en la esperanza, del saber amar en la confianza.
2.         La inteligencia emocional como tronco del desarrollo humano integral.
El objetivo de esta dimensión es el de conocer y reconocer, los caracteres emocionales para obtener un equilibrio dinámico responsable de la persona, en el manejo de las relaciones humanas en todas sus múltiples dimensiones, prestando atención a la propia motivación, para desarrollar con respeto la fraternidad.
3.         La vivencia comunitaria como rama y follaje del desarrollo humano integral.

El objetivo de esta dimensión es el de incentivar el juicio crítico- constructivo, de las realidades que conforman el ámbito comunitario en el arte de enseñar a compartir, para brindar elementos de elección y decisión solidaria, que conlleven al bien común.

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